La Ingeniería Electrónica en todas las Ramas Industriales – Parte XXXIV

Por Pablo Enrique Alcántara Vega*

Jamás había estado en una situación laboral tan confusa, muchos operadores de campo ocupando los talleres y las oficinas, hablando, riéndose, algunos burlándose de la situación como ignorando la gravedad de lo que estaba sucediendo. Juan y Adolfo no se aparecieron por la oficina. Unas horas después se apareció Gary y el gerente boliviano de Maracaibo, intercambiando opiniones con algunos operadores. Y pasaban las horas y en los taladros solo había un operador entregando la información mínima al cliente.

Alguna vez luego que Juan tomara una medida arbitraria contra el personal, le dije con ironía; “yo entiendo que Ud. tenga que tomar medidas impopulares para imponer el orden y evitar que la compañía salga perjudicada o se siga perjudicando. Ud. es como el medico que va a poner el remedio al dolor del paciente, y si es necesario quitarle la vida para que deje de sufrir. Pero cuando tiene que hacer esto último, en vez de aplicarle una inyección y dormirlo para siempre, Ud. prefiere cortarlo en pedacitos”. “Eres exagerado” me dijo. Pero podría jurar que le divertía hacer el papel de hijo de puta. Algo que hizo más de una vez fue tomar medidas retroactivas, por ejemplo, dado que los empleados abusaban del beneficio que le daba la compañía para el lavado de bragas (mamelucos) porque se sentían mal pagados. Juan envió una circular con fecha, por ejemplo, de hoy, diciendo que no se pagara más el lavado de bragas a partir de 3 semanas antes de esta fecha. Me parecía falto de ética, poner en efecto la medida antes de la fecha en que se está anunciando. Entiendo que ser gerente en este negocio, en Sud América implica tomar medidas antipopulares y a veces abusivas, lo que me indignaba, era que el parecía disfrutarlo.

Por supuesto no faltaron los apodos inevitables para personajes como este; me contaba un coordinador ingles que también colaboraba con nosotros, Geoff, diciendo: “¿Pablo, has visto a Chucky?”, yo confundido por la pregunta le respondo:” ¿A quién?” pensando tal vez que su hablar, mezcla de inglés, portugués y español lo hubiera hecho decir algo que no existe; “Chucky, el muñequito diabólico” haciendo alusión a la baja estatura de Juan. Muchos le llamaban Chucky. Sin embargo, unos días después un inspirado operador de campo Patiño me contaba que había tenido una revelación. El se encontraba en un baño inmundo de un taladro de CorpoVen haciendo sus necesidades básicas y mientras se concentraba no pudo evitar leer en las paredes, mensajes dejados por los trabajadores del taladro. Una de ellas decía “Fernando Frías alias aborto de gorila” y se imaginaba Manuel lo feo que habría de ser el tal Frías para merecer tal apodo. Pero allí nomas, muy cerca de ese mensaje, había otro que rezaba “Alberto Medrano alias rabo de cochino” y se preguntaba quien merecería tal sobrenombre, y de pronto su mente se ilumino y vio a Juan en ella, sí, porque el rabo de un cochino (cerdo) es corto (de baja estatura) y torcido (quien más torcido que Juan). Desde entonces, así como todos llamaban cochero de Drácula a Adolfo, todos llamaban a Juan, “rabo de cochino” o simplemente “Raco”. Lo de Manuel fue inspiración divina, había que tener algo de que reírse en una situación tan complicada como la que estábamos viviendo.

Cuando unas semanas antes le alertamos a Adolfo que esto podría pasar, él se hizo el ofendido, el caliente, nos hizo el sainete de cuan decepcionado estaba de mí y de Gary y nos separó de las reuniones, y ahora que el tiempo nos había dado la razón, no estaba frente a nosotros para putearlo por imbécil como se merecía con creces. Al día siguiente llegaron de Houston altos funcionarios de nuestra Compañía para intentar un dialogo con los operadores de campo. Cuando la reunión tendría un par de horas de empezada, llamaron dos de los operadores que habían sido dejados en dos pozos de CorpoVen, diciendo que el jefe de pozo de CorpoVen les había pedido que recogieran la unidad porque habíamos perdido el trabajo, unas horas después lo hizo uno de LagoVen. Perdimos tres unidades en unas horas. Para la mayoría de los alzados, así como para aquellos que trabajan solo por el dinero y no por la dignidad o el orgullo de hacer una labor profesional, esto era un picnic, pero para aquellos que tenemos vergüenza y gozamos usando nuestra destreza para sacar un proyecto adelante, esto era extremadamente frustrante.

La carta pedía, a parte de las mejoras salariales y otros detalles relacionados a eso, la inmediata separación de sus cargos de Adolfo y de Juan. En medio de tanto desorden, una vez que se aceptó el aumento, lo demás pasó a segundo plano. Juan y Adolfo siguieron en sus cargos, sin embargo, ocurrió algo que solo se ve en las películas; súbitamente de las cinco unidades que nos habían quedado, llegaron a su profundidad final tres de ellas, y solo nos quedamos con dos, es decir de las, 8 tripulaciones compuesta por un mínimo de seis personas cada una, solo quedaron dos tripulaciones activas, entonces ante la baja inesperada del trabajo, Houston volteo la tortilla y autorizo a Juan y Adolfo a echar a quien ellos se les diera la gana. Pasaron un par de semanas, nos quedamos con el personal mínimo de campo, parecía que Adolfo y Juan habían salido bien librados de esta aventura, y así lo parecía.

Dado que según la gerencia yo ganaba demasiado (¡Ja!) para estar inactivo se me envió a Houston, para apoyar un proyecto importante. Mi jefe técnico en Houston el holandés Rob ya me había hecho saber que estaban por construir una unidad Drillbyte en Houston, la primera Drillbyte construida en EEUU, basada en una antigua unidad GEMDAS remodelada y reforzada. Rob tenía a Marco, un ingeniero de mi misma nacionalidad recién mudado de otro departamento, y lo había enviado a Maturín unos meses atrás, por unos días para que interactuara conmigo. Marco se veía con muchas ganas de aprender, era muy atento e inteligente, se había graduado en una universidad en EEUU donde vivía desde los 11 años, me causo muy buena impresión y le di todo lo que tenía de mi aprendizaje para la construcción de la Drillbyte. Craso error, Marco resulto ser una persona extremadamente complicada.

Así fue que Rob me invito a ir a Houston para participar en la construcción de esta Unidad. Tuve que ir al Consulado Americano en Caracas para tramitar una visa. Era la segunda vez que un consulado norteamericano me daba una visa.

Al llegar a la oficina de Houston, en mi tiempo libre, trate de resolver el tema de mis pagos. Yo venía recibiendo mis pagos a través de una transferencia a un banco en Venezuela. Así que coordine con el Departamento de Contabilidad para depositar mi pago en una cuenta que tendría que abrir en un banco local en Houston, cosa que yo no tenía idea como hacer. Una sombra se cruzó por mi mente cuando decidí pedirle a Adolfo que me ayudara a abrir una cuenta de banco en Houston, no sé en qué estaba pensando, Adolfo debió ser la última persona a quien debí habérselo pedido; me acerque a su oficina, explicándole brevemente mi propósito y que si él fuera tan amable de explicarme como se abre una cuenta en un banco local. Adolfo, con su clásico mohín dramático y seguramente sin pensar lo que me iba a decir, emitió el siguiente lamentable mensaje, tajante, terminante, sin lugar a replica: “esas son cosas personales para las cuales yo no te puedo ayudar Pablo”; lo dijo como si alguna vez me hubiera ayudado en algo. No me calenté con él, me calenté conmigo mismo, porque debí quedarme en el África, antes de aceptar que alguien con esos principios sea jefe mío. No faltó quien me echara una mano, seguí haciendo mi trabajo, para Cochero era una patada más que daba, media hora después quizás ni se acordaba del tema. Pude notar que, así como pasaba en cualquier oficina de Sud América donde estuviera, Cochero era el centro de la antipatía también en la oficina de Houston. La Señora Babcock era secretaria de esa sección, y su trabajo era agilizar trámites, recibir mensajes, etc. de los jefes de esa sección, incluido Cochero.

La Sra. Babcock me tenía esperando para el trámite de extensión de mi visa, y de pronto vino el Cochero de Drácula y le encargo una tarea, la Sra. Babcock asintió con la cabeza más en cuanto Cochero salió de escena, e ignorando que yo estaba allí al lado de ella, cerró los ojos y los puños fuertemente mientras su cabeza y todo su cuerpo temblaron por varios segundos, síntoma de lo mucho que le costaba relacionarse con Adolfo.

En el trabajo, empecé a notar lo cambiado que estaba Marco, no era el muchacho voluntarioso y humilde que me había visitado en Maturín. En Houston, Marco mostraba un espíritu sobrado e intimidante contando historias de los otros dos experimentados técnicos que también trabajaban allí, Marc y Dave. Me los hacia aparecer como tipos de cuidado con los que era mejor no meterse, sin embargo, note que el hacía todo lo posible para enfrentarlos conmigo, también note que no perdía oportunidad de dejarme mal en frente de Rob. Muy infantil e hipócrita.

Era un caso, alguna vez me contó que había llegado a EEUU a los 11 años, entonces pude percibir y entender su antipatía muy cerca del odio que les tenía a los gringos, aunque les lamiera el trasero en cuanto podía. Como lo habrían tratado en la escuela y en la calle por su condición de indio, que no les perdonaba. Pero su personalidad era aún más complicada, porque también odiaba a otros indios como el, porque odiaba ser indio, era el motivo por el cual se había sentido tan maltratado desde que había llegado a EEUU, pero ahora que tenía un grado, sentía que podía hacer daño y tomar revancha, por eso era tan desleal, dos caras y miserable. Sentí mucha lastima por él, afortunadamente, a mi llegada a EEUU mi mente ya estaba formada, ningún insulto o maltrato por mi condición de indio, podría afectarme, yo si sabía quién era y que derechos tenia, nadie me iba a hacer sentir inferior o condicionado por el color de mi piel. No deje que sus impertinencias ni sus bajezas me afectaran. Estaba tratando con Cochero de Drácula, cualquier otro canalla era una cucaracha comparado con él.

Marc recibió una asignación para ir a Alaska y Dave fue enviado a Colombia. Rob me comunico que lo que quedaba por hacer para terminar la unidad, sería mi responsabilidad y la de Marco, pero como Marco, recién se estaba metiendo en el asunto, buena parte de la responsabilidad caía sobre mí, pero ya estaba acostumbrado a esos detalles. Antes de irse a sus asignaciones Marc y Dave pronosticaron que la Unidad nunca se terminaría sin ellos, porque ni Yo ni Marco teníamos la capacidad para terminarla. Marc y Dave eran dos muy experimentados Ingenieros de Servicio de Mud Logging, se hacían llamar así, aunque solo fueran técnicos. No tenían modestia alguna y no se daban cuenta que su posición, no era precisamente la más deseada, y tal vez por eso la gerencia les permitía expresarse sistemáticamente mal de aquellos a quienes ellos despreciaban, en resumen, nadie les tomaba en serio porque todos incluyendo los gerentes sabían que eran un par de bocones.

La unidad estaba destinada a Trinidad, estábamos a la espera de materiales para terminarla, se prolongó mi estadía; Baker consiguió sin drama alguno, una extensión de mi visa.

Para sentirme más cómodo, solía ir a trabajar con unos jeans con huecos en las rodillas que tenía para tal propósito, En Venezuela andaba siempre con mamelucos, así con una camiseta y jeans me sentía más a gusto. Una tarde después del almuerzo, noté un movimiento inusual en el área donde se encontraba la unidad, dentro del inmenso taller; vi mesoneros y gente poniendo mesas y manteles y platos y champaña, nadie me había comunicado nada, tal vez Rob le dijo a Marco que me lo dijera, pero este no me dijo nada. La unidad fue remolcada afuera del edificio, toda la gerencia Técnica y Administrativa estaba allí, y Rob me presento a mi como constructor de la Unidad. Me sentí un poco ridículo por mi vestimenta, pero igual me enorgulleció que Rob me presentara así. Luego se hicieron varios brindis y comidas. La gerente administrativa se me acerco para confirmarme que la extensión de mi visa ya estaba tramitada y que no tenia de que preocuparme. Muchos que recién me conocían tuvieron un trato muy cordial conmigo. Esa primera visita seria el principio de la posibilidad de ser transferido a los EEUU. Continuara…

(*)Pablo Alcántara es Ingeniero Electrónico, especializado en el área de Instrumentación Industrial en Pozos de Exploración Petrolífera. Trabajó para Minero Perú en Cajamarquilla en 1983, luego desde 1984 hasta 1998 trabajo para Baker Hughes Inteq en todo el planeta; 12 años como Ingeniero de Mud Logging y 3 años como Ingeniero de MWD. A continuación desde 1998 hasta principios del 2007 se desempeñó como Sub Gerente del Departamento de Electrónica de Diversified Well Logging en New Orleans-Louisiana-EEUU. Finalmente en Febrero del 2007 fue contratado como Drilling Specialist en la Cia Sondex LP en Houston-Texas EEUU, donde trabaja a la fecha.